Principio de marzo.
Siempre había sido una persona simple. Incluso un poco primitiva. Los impulsos del corazón marcaban su existencia. Pero había sabido acomodarse a la situación. Y podía decir que era feliz. Y en verdad que no le iban mal las cosas.
Por eso, cuando la vió se la quedo mirando. Ella le dijo -¿que mirá?. Y él respondió -que me resulta atractiva.
Parecía que siempre hubiese querido visitar esa ciudad. Como si hubiese nacido sabiendo que un día visitaría esa ciudad. Una ciudad fronteriza. A orillas del mar. Mezcla de culturas. Ya de mayor, tal vez debido a su afición por la lectura, la había identificado como una ciudad literaria. Un lugar para inspirarse. Algo melancólica. Donde se va a todos los sitios despacio.
-Busco alguien de aquí que quiera enseñarme la ciudad. ¿Usted lo haría?
Se quedó estupefacta y comenzó a reir. -pero si estoy casada y tengo dos hijos.
-También yo estoy casado. Y tengo hijos. Pero creo que tenemos una edad cercana. Y eso me gusta. Tal vez tengamos algo más que compartir que la mera visita.
-Usted es un fresco.
-Quería decir inquietudes. Gusto por los libros, el arte. ¿Le gusta leer?
-Pues sí.
-Lo ve. Ya vamos encontrando puntos de encuentro. ¿Cuándo le va bien?
-¿Cuándo quiere?
-Ahora
-¿Ahora? Tendré que arreglarme. Ir a casa.
-A mi me parece que está estupenda.
-Vuelvo a pensar que usted es un fresco.
-Soy sincero. Si eso me convierte en fresco…
-Déjeme al menos ir a casa. Nos podemos ver más tarde. Dentro de tres horas debajo del reloj de la Plaza Mayor.
Conforme se iba alejando empezó a sentir un calor interior que la azoraba. ¿Que le iba a decir a su marido?. ¿Cómo podía haberse comprometido a pasearse por la ciudad con un desconocido?. Podía no acudir a la cita. Él estaba de paso y no se verían nunca más.
Aunque pensándolo bien, él no estaba nada mal. Ahora se daba cuenta. Y vestía bien. Y hablaba bien. ¿Cuanto hacía que alguien le decía que le parecía atractiva?. Y la verdad es que ella no se veía mal. Empezó a pensar que se pondría. Cómo se maquillaría. Que perfume usaría. Le gustaba aquel fresco. ¿Cómo se le pudo ocurrir llamarlo fresco?.
Cuando se dió cuenta estaba parada. Había estado pensando detenida. Se giró y lo vió. Se había alejado solo veinte metros. Allí estaba contemplándola con una sonrisa infantil de lado a lado de la cara.
Dió media vuelta le agarró del brazo y empezaron a caminar.
Desde el otoño de 2024 en una salida de otoño con Asafona no había vuelto a Aisa. En esta ocasión, siempre con Asafona, fuimos al hayedo de Abi a retratar los Galanthus nivalis o campanilla de invierno. Después de dos años teniendo que suspender la salida por mal tiempo, nos decidimos a ir aunque el tiempo no pintaba bien. Tuvimos una tregua hasta el mediodía que aprovechamos como pudimos. El peor momento de lluvia lo empleamos en comer. Después de comer aun tuvimos oportunidad de subir hasta el barranco de Iguer y tomar algunas fotos más.
Comparto algunas fotos de la jornada que espero os gusten:
Para más información:
https://www.rednaturaldearagon.com/senderos/s-8-sendero-de-abi