No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy ahí, no estoy dormida.
Soy un millar de vientos que soplan,
soy la suave nieve que cae,
soy las gentiles gotas de lluvia,
soy los campos de granos maduros,
estoy en el silencio de la mañana,
en la prisa agraciada
de hermosas aves que vuelan en círculo.
Soy la estrella de la noche,
estoy en los pétalos que florecen,
en un cuarto silencioso,
en los pájaros que cantan,
en cada pequeña cosa.
No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy ahí, no estoy muerta.
-Mary Elizabeth Frye
Te nos fuiste Marta. En estas vísperas de Navidad te nos fuiste. Y no por no esperado ha sido menos triste. Fuiste un ejemplo de valentía, de coraje y de ánimo para mí y para todos. Cuantas veces pudimos ir a retratar la naturaleza. Cuantas. Me conozco tus pueblos mejor que algunos de sus habitantes. Y es que otro de tus fuertes era el verbo, y eso lo tienes que reconocer. Cuantas panaderías habremos visitado en busca de madalenas. Pero lo que a tí te gustaban eran los mantecados. Siempre soñaste con poder viajar. Seguro que ahora estarás volando entre tus queridos pájaros siguiendo las ballenas. A mí no me faltarás nunca. Te llevaré siempre en mi recuerdo.